La harina es adictiva y dejarla genera abstinencia

Las harinas son tan adictivas como una droga y eliminarlas de la dieta genera síndrome de abstinencia. Cuáles son sus síntomas y cómo enfrentar el problema.

Los argentinos cada vez se interesan más por comer mejor. En esa búsqueda de una dieta sana y una vida saludable, consumen más productos orgánicos y eliminan algunos alimentos que consideran dañinos para el organismo.

De hecho, las dietas que eliminan las harinas blancas, el azúcar y las grasas refinadas se imponen para lograr esos objetivos. Sin embargo, dejar de consumir estos productos provoca en el cuerpo un síndrome de abstinencia que genera síntomas y consecuencias.

Sin dramatizar, en diálogo con Tu Día, dos especialistas reconocen la adicción que genera la harina y explican las consecuencias que tiene dejarla de lado en una dieta que se intenta sea sana y equilibrada. Aunque ambas también admiten que prestarle más atención a los alimentos que se consumen, es una excelente oportunidad para lograr una vida más saludable.

Según afirma Andrea Miranda, médica nutricionista y directora de la Sociedad Argentina de Estética y Nutrición Integral, existe un síndrome, es decir un conjunto de signos y síntomas, denominado abstinencia a los carbohidratos (harinas), más frecuentemente de aparición en personas que hacen dietas estrictas exentas de hidratos de carbono (cereales, panes, pastas, fideos, arroz, azúcar y pan).

Para poder explicar esta manifestación, hay que mencionar que en el cerebro existe un área o sistema de recompensa, en donde la protagonista es la dopamina, un neurotransmisor que emite la señal del placer. Cuando esta aumenta, la persona experimenta más satisfacción. Estudios científicos comprobaron que los hidratos generan esa sensación, al igual que otras drogas como cocaína, heroína, morfina y nicotina.

“Cada vez necesitas comer más harinas o hidratos para lograr el mismo efecto del placer. Y cuando no hay hidratos (dietas estrictas y restrictivas sin hidratos), la dopamina disminuye a niveles muy bajos o nulos generando el síndrome de abstinencia”, agrega Miranda.

“El ritmo de vida que se vive hoy, favorece el desequilibrio bioquímico del cerebro. La carencia de neurotransmisores como la serotonina, sumado a la vida sedentaria y la disponibilidad de comidas poco saludables, hacen que muchas personas desarrollen esta conducta compensatoria que se vuelve adictiva”, explica María Alejandra Rodríguez Zía, endocrinóloga y especialista enmedicina orthomolecular.

“Cuando ocurre esta demanda, es porque el cuerpo no recibió de manera equilibrada a lo largo del día ese suministro”, insiste Rodríguez Zía.

Dentro de los síntomas que se pueden encontrar en el síndrome de abstinencia a las harinas están las cefaleas intensas, irritabilidad, fatiga, desgano, náuseas, cansancio y cetosis (ante la ausencia de glucosa por falta de ingesta de carbohidratos, el cuerpo empieza a quemar la grasa para obtener energía generando cetosis). Estos signos pueden llegar a durar entre dos y siete días.

Para ambas especialistas, la harina es totalmente adictiva. Incluso, Rodríguez Zía entiende que el hombre, en la antiguedad, vivía sin comer harinas de ningún tipo, por lo que eliminarla es totalmente posible. Aunque para Miranda, los hidratos son necesarios para generar glucosa en el organismo y producir energía vital para la vida. En ese sentido, asegura que lo mejor no es dejar de consumir este tipo de alimentos, sino saber elegir los más adecuados.

Para evitar el síndrome de abstinencia, las expertas en nutrición recomiendan incorporar todos los grupos de alimentos en la alimentación diaria e ingerir comidas que sean verdaderamente nutritivas, como carnes, verduras, frutas, huevos, legumbres, lácteos y semillas. Además, subrayan la importancia de no realizar dietas exprés que eliminen los hidratos de carbono o harinas y consultar siempre con un profesional médico nutricionista.

Cómo vencen las ganas de comer harinas

» Controlar la calidad y la cantidad de los hidratos que se consumen.

» Un plan de alimentación balanceado que incluya todos los grupos de alimentos, ayuda a mantener el control.

» Planificar cuatro comidas principales, con dos colaciones al día, con opciones light.

» Realizar otras actividades que saquen del foco de la comida.

» Servir solo la porción que se va a comer.

» No llevar fuentes con comida a la mesa.

» Cerrar los paquetes de galletitas una vez quitada la cantidad saludable a consumir.

» Comprar solo lo que se va a comer.