Alimente su cerebro

Normalmente, el cerebro humano es el órgano que más energía consume en relación a todo lo que “gasta” el cuerpo. Nuestro cerebro consume exactamente la misma cantidad de oxigeno y de energía que toda la musculatura de una persona adulta.

 El cerebro es también el órgano más débil si descuidamos la cantidad y la calidad de nuestra alimentación. Desde el embarazo el cerebro es el órgano que crece más rápidamente y durante el primer año de vida triplica su peso. Por esta razón, la desnutrición deja huellas imborrables en ese órgano. La cantidad de neuronas será menor y esto determinara un menor coeficiente intelectual en el adulto. Después del primer año de vida, el cerebro ya no crece a esa velocidad, va a poder seguir creciendo pero no tan rápidamente.

 La comida chatarra es rica en grasas malas con predominio de omega 6 y carente de omega 3. Esto endurece las arterias y disminuye la llegada de oxigeno a todas las células.

 El cerebro se alimenta solamente de la glucosa que está en la sangre, si es necesario puede sintetizarla sacando materia prima del musculo. Nunca se puede quedar sin glucosa, por esta razón todo el cuerpo se pondrá al servicio de este órgano, desde el tejido adiposo, el hígado e incluso las masas musculares. Esto lo hace nada más que por supervivencia, si no lo hiciera o no lo pudiera hacer, entraría en una fase de irritabilidad primero, somnolencia, pudiendo llegar al estado de coma si el ayuno se prolonga. Por lo tanto, la naturaleza es sabia y le va a aportar esa glucosa de cualquier manera.

 El cerebro gasta lo que no gasta el cuerpo.

 Es un órgano macizo con una estructura densa subdividiendo en muchas áreas para cumplir las diferentes funciones de vista, gusto, olfato, oído, motricidad y sensibilidad.

 Uno de los pilares que tenemos que saber es que tiene muchos ácidos grasos en su composición. Y cuando hay mayor cantidad de ácidos grasos, mayor es la posibilidad de que se oxide un tejido. Y, por otro lado, el cerebro tiene gran cantidad de hierro, y el hierro es un mediador en la oxidación, si no, pensemos lo que ocurre con un clavo, cuando está a la intemperie bajo la acción del oxigeno. Por eso mismo, un cerebro que tiene mucho oxigeno, mucho hierro y muchos ácidos grasos es factible de oxidarse con facilidad.

 Tenemos que cuidar mucho el cerebro, haciendo hincapié en la cantidad de antioxidantes que comemos, presentes en frutas, verduras, cereales integrales.

 Para reforzarlo

 En el caso de empezar con trabajos intelectuales o estudiar fuertemente, es necesario comer alimentos como una fruta, un licuado de fruta fresca, avena, lácteos, un revuelto de huevos o para mayor seguridad que a todos les hará bien, las claras del huevo, que tienen una proteína animal de las de mejor calidad y disminuir un poco la ingesta a la que estamos acostumbrados. Hay distintas formas de presentar e ingerir la fruta a la mañana. El huevo también y acompañado de algunas semillas como pueden ser las semillas de sésamo, girasol, que también aportan ácidos grasos de buena calidad. Si nos gusta comer una banana a la mañana, excelente, tiene muchas propiedades y la podemos acompañar con 3 nueces que están aportando, aparte de vitaminas, una cantidad de omega 3 interesante. Des-ayuno significa romper el ayuno para el cerebro, disminuir las facturas, los panes blancos, el azúcar refinada, que ocupan lugar en el estomago y sacian sin aportar los otros elementos que si necesita el cerebro.

 El sedentarismo enferma

 Se llama sarcopenia a la disminución de las masas musculares que vemos en personas que no practican actividad física y están sentados y que sin cambiar su peso corporal, disminuyen la calidad de sus músculos llenándolos de grasa. Esto les ocurre a las personas que comen grandes cantidades de facturas, harinas, azucares refinados, gaseosas y que cambian la estructura de su cuerpo de tal manera que la masa del musculo (la proteína del musculo es combustible para el cerebro que están gastando a diario porque tienen actividad intelectual, no física). Y la grasa que están consumiendo junto con el sedentarismo les hace engordar, literalmente aumentar el tejido graso en su cuerpo a expensas de cambiar el tejido proteico, el tejido muscular y ese tejido muscular no sabe que muchas veces se transforma en glucosa y le da alimento al cerebro, por esta razón es que el cerebro gasta lo que no gasta el cuerpo, pero lamentablemente el cuerpo siempre se termina enfermando.

 Por Dra. María Alejandra Rodríguez Zia (MN: 70.787) Medica Clínica y endocrinóloga UBA.